Los indios que habitaban esta
región llamaban a las Cataratas más
imponentes del mundo de "Agua Grande".
Esta es quizá todavía hoy la mejor
definición para darle a este conjunto
de 275 saltos con un caudal que llega a los
1800m3 por segundo.
Descubiertas en el año 1541 por el conquistador
Alvar Núñez Cabeza de Vaca, las
Cataratas del Iguazú (llamadas por éste
Saltos de Santa Maria), forman un semicírculo
de 2700 metros con saltos y cascadas de 40 a
80 metros, lo que constituye una de las más
bellas postales del mundo.
La Garganta del Diablo es su salto principal,
el cual llega a formar una bruma de 30 metros
de altura.
Las Cataratas del Iguazú integran uno
de los principales ecosistemas del planeta.
La biodiversidad de los Parques Nacionales,
favorecidos por el clima subtropical con estación
húmeda, alberga más de 2000 tipos
de vegetales y aproximadamente 700 especies
entre mamíferos, aves y reptiles. Las
mariposas multicolores brindan un espectáculo
sin igual. La tierra colorada, que debe su color
a uno de sus componentes: el óxido de
hierro, encierra un marco de múltiples
bellezas e inolvidables paisajes.
Este espectáculo de la naturaleza, considerado
como una de las maravillas del mundo, se originó
hace unos 200 mil años en el sitio que
hoy conocemos como "Hito de las Tres Fronteras",
donde confluyen el río Iguazú
y el Paraná.
Una falla geológica producida en el cauce
el río Paraná hizo que la desembocadura
del río Iguazú quedara convertida
en una abrupta cascada de 80 metros de altura.
Desde aquel punto, donde se originaron las Cataratas,
hasta donde hoy en día se encuentra la
Garganta del Diablo existen 23 kilómetros
de distancia, debido al retroceso lento erosivo,
pero continuo en la posición de las Cataratas.
Esta gran cascada original, se ha convertido
en dos grandes arcos sinuosos de 2700 metros
de extensión. El salto más imponente
del conjunto es la Garganta del Diablo, de 80
metros de altura que se encuentra en el curso
principal del río. Según el río
posea más o menos caudal se pueden admirar
entre 160 y 260 saltos, que en promedio vierten
unos 1500 metros cúbicos de agua por
segundo.
La violencia de la caída produce una
niebla permanente, en la cual los rayos solares
conforman múltiples arco iris de insuperable
belleza.